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13 de octubre de 2008

Superstar

Cuando leo las críticas de David S. Mordoh me alegro de que coincidamos tan poco en los gustos... Deleitense con lindezas del calibre de "Tras el arranque denso de guitarra –"Monstermind"- que desemboca en un estribillo onomatopéyico desflorando una gran tonada, llega la canción "Superstar" –ya presente en el mini anterior- con toda su voluptuosidad asomando por entre la espuma de los teclados mezclados con la voz trucada. Tiene un solo al final que no es un solo, sino una guitarra que estira cada nota para ligarla con la siguiente regodeándose en la secuencia sin perder nunca la melodía. Sonido grumoso y voz que saca petróleo de sus limitaciones." Por cierto un ONVRE con todo el bigotón pasaría de la palmera y perforaría el techo con el nabo para demostrarle a la vecinita de arriba que la virilidad y la onvría no son cosa del pasado.... Ahí queda esta perla:

El éxito de Teenage Fanclub propició la eclosión de derivados variados escoceses. En 1994, Superstar, con Joe McAlinden al frente, eran considerados un sucedáneo digno –contaban en sus filas con Jim McCulloch, guitarrista reputado de Soup Dragons y BMX Bandits, e incluso Alex Chilton colaboraba en una canción de "Superstar" (Capitol 1994)- más escorado aún a aquella veta pop que media Escocia pidió prestada a Big Star.
Tres años después sin embargo, con medio cuarteto renovado, se intuyen cambios interesantes en el mini álbum "18 Carat" (Camp Fabulous 1997), que cristalizarán prodigiosamente en "Palm Tree" (Camp Fabulous 1998), una de las obras maestras de la década en cuanto a sutileza. Sonido sencillo repleto de matices. Están en la voz, en las guitarras y en la secuenciación de los instrumentos. Tras el arranque denso de guitarra –"Monstermind"- que desemboca en un estribillo onomatopéyico desflorando una gran tonada, llega la canción "Superstar" –ya presente en el mini anterior- con toda su voluptuosidad asomando por entre la espuma de los teclados mezclados con la voz trucada. Tiene un solo al final que no es un solo, sino una guitarra que estira cada nota para ligarla con la siguiente regodeándose en la secuencia sin perder nunca la melodía. Sonido grumoso y voz que saca petróleo de sus limitaciones.
McAlinden procura combinar las composiciones de guitarra con las de piano y, salvo momentos contados de pop chispeante –incluso a la estrella del disco, "Every Day I Fall Apart", le cuesta mostrarse ágil pese a la magistral combinación de eléctricas y acústicas-, el tono general es más bien plácido, siempre priorizando la atención en los detalles. Percusión con bases entonces vigentes –"Breathing Space"- montada sobre piano, pulsaciones a cámara lenta, la voz conduciendo y a la vez dejándose querer mientras los demás instrumentos lucen –el bajo en "Two Of A Kind", la guitarra arenosa en "Sparkle"- sin aspavientos. La esencia del álbum se resume en la canción que le da título –"Palm Tree"-, donde una guitarra delicadísima secunda un anhelo de amor suspirado: ´voy a comprar una palmera y la plantaré en el comedor para que crezca hasta tu casa/ y entonces treparé hasta ti´. Lo canta con un hilo de voz tan bajo que, en vez de incredulidad, lo que consigue es hacerte mirar el techo de tu apartamento, pensar en tu tierna vecina del piso de arriba y si a estas horas está abierta la tienda de semillas de la esquina. Cualquier parado de la construcción se encargaría de hacer un boquete en el techo.
Dos años después, "Phat Dat" (Camp Fabulous 2000) demostró que el momento había pasado y que "Palm tree" permanecería en su sitio y en su tiempo, solo y gallardo hasta que el olvido lo tumbase, como el primer álbum de guitarras ingeniosas tras "Ok Computer".



Texto sacado de http://www.musicaenlamochila.net/?p=745#more-745

Fdo. Xispo