Blog abierto a TODO EL MUNDO. Si quieres enviar una crítica pedante vergonzosa que hayas encontrado, éstas son las instrucciones.

23 de octubre de 2008

Cultureta watch de Spiderman 3

Ya apareció en mi blog, pero hoy lo he releído y he flipado con la de soberanas boutades esnóbicas que se marca el tío. Spiderman 3 y San Agustín en la misma frase. Y el tipo encima es profe de cine e historia del cómic. Ahora resultará que Stan Lee estará a la altura de Dante o de Shakespeare. Pero es que encima está hablando de Spiderman 3 uno de los mayores truños ever.



IVAN PINTOR IRANZO


"Una sobre otra las infinitas capas de sílice que se ciernen, arremolinan y esparcen para alzar la figura descomunal del "Hombre de Arena" al final de "Spider-Man 3" no sólo son la figuración de un Moloch dispuesto a devorar la ciudad de Nueva York, sino también la imagen misma de la monstruosidad que palpita en le corazón del Universo Marvel. Cuando, después de la II Guerra Mundial, Stan Lee dio respuesta a la necesidad de figurar el miedo al Otro en plena guerra fría, Spiderman, los 4 fantásticos y más tarde los X-Men se convirtieron en el reverso de un imparabale avance tecnológico, un exceso de naturaleza capaz de trocar la doble identidad de los superhéroes de primera generación en una perpetua convivencia en la sombra. de igual manera que el Caliban de "La Tempestad" o el Segismundo de "La Vida es Sueño", los superhéroes ideados por Lee forman parte de una escatología en la que el trágico reconocimiento de la animalidad sustenta largas plegarias sobre una condición demasiado humana dirigidas a un dios desconocido: -"los monstruos son un mensaje, una prueba de la fuerza divina sobre los cuerpos naturales", asegura San Agustín-.Por eso, al despojarse, gracias al repicar de las campanas, del simbionte que coloniza su cuerpo, spiderman engendra otra monstruosidad, la sombra de una sombra, Venom, pero no da pie a una exploración de la enfermedad como la que brindaría un cineasta como Cronenberg, sino a una fábula de redención. Entre la viscosa amenaza del doble oscuro y el exceso de Ello encarnado en "el Hombre de Arena", Spiderman se ve obligado a recosntruir un Yo que afiance el orden apolíneo de la civilización encarnado en su traje azul y rojo; se ve forzado a anudar la memoria del 11-S con la suya propia para hacer lo que un héroe nocturno como Batman nunca haría; perdonar, absolver una violencia que, redimida, disuelve la monstruosidad".

IVAN PINTOR IRANZO: "CULTURA/S 256" (Suplemento de la Vanguardia).


Milgrom

20 de octubre de 2008

El caballero oscuro TAMBIÉN es pasto de culturetas pseudofrikis.

Visto en fantasymundo.com

Cultureta ridículo en estado puro...

Meses después del estreno de una de las películas del año, retomamos el tema de Batman con esta nueva crítica menos eufórica y más reflexiva sobre la última película del señor de la noche

¿Cuál es la labor del intelectual moderno? En esta pregunta ya está la respuesta. Su labor es la de evitar oficializaciones, etiquetas, mantenerse en un término mediador, en una distancia crítica, interrogando. Ahora bien, la dificultad consiste en saber permanecer en ese lugar intermedio adiscursivo, dinámico y cuestionador. Christopher Nolan no lo consigue. Si he llegado a reflexionar de esta manera es porque la intención de este director y la tesis que pretendía albergar su última obra habían apuntado demasiado alto sin obtener, empero, los frutos previstos.

La roza con la yema de los dedos, en un esfuerzo titánico. Y nada más. Camina trabajosamente hacia el destino que ya ha vislumbrado, pero no lo alcanza: una agónica tendencia que desesperadamente busca un asidero porque no sabe flotar. Y finalmente, extenuado, opta por una solución, no la mejor, sin duda, pero aceptable porque es una vieja conocida. Lo arriesgado es mantener el equilibrio, y él se deja caer. Por decisión propia, o por exigencias de la productora, lo cierto es que la tesis planteada no halla jamás su demostración. Y acaba autonegándose en flagrante paradoja.

Nolan ofrece unos instantes, que a veces son momentos, brillantes y que preludian una solución sublime que nunca llega, o mejor dicho, llega bajo la forma de vértigo, nada más, pues rápidamente se regresa al suelo firme y la inestabilidad se desvanece. Entonces el espectador, perplejo porque antes gozaba adivinando un desarrollo potencial que se ve defraudado, cae en la cuenta de que se halla ante un filme de superhéroes. Entonces es cuando cuajan las escenas inútiles y los absurdos recursos de guión, algunos de los cuales por cierto parecen dignos de las aventuras del mejor y más inverosímil agente secreto; y sobre todo es cuando se comprenden las resoluciones tomadas: aleccionadoras, obvias, diletantes.

El Joker de Ledger por momentos se torna en el instrumento experimental del intelectual moderno. Pero sus motivaciones superan el distanciamiento, visitan el nihilismo para codearse en último lugar con la irracionalidad visceral fascista. Pero eso es El Joker. El motor de las sensaciones vertiginosas, que nos guía por senderos obnubilantes y deletéreos, que hacen perder la orientación, las directrices, las latitudes, para luego asestar un traicionero golpe pues es su caprichoso albedrío el que rige su (des)control.

La intención del director era demostrar, con el villano de Ledger como anzuelo y la evolución de Dent como ejemplo ilustrativo, la consistencia del Caos. El Caos entendido como territorio viscoso, legamoso, estadio amniótico que nada es pero que todo lo contiene, vida en potencia pero también muerte en acto; un lugar intermedio de susceptibilidades. Es Caos la locura, pero también la matriz del Demiurgo. Un interludio en el que cualquier entidad puede hacerse con el mando o ser la víctima: pulsión de muerte, mareo de regeneración, terror de desaparición, la nada fruto de la aglomeración. Y El Joker es su Mensajero. Y Nolan, a través de él, pretendía analizar el alcance de ese Caos dentro de la cotidianidad del ser humano: los escarceos extáticos, la tentación de saborearlo, de dejarse seducir, embriagado, por parte del ciudadano medio.

La situación de partida, que abre abruptamente el filme preanunciando una violencia cruda que se vuelve más tarde un fallido artificio, es que Gotham está siendo hostigada por las extremas acciones de un lunático histrión cuyo objetivo no es el dinero: es un vesánico agente de la irracionalidad, a quien no importa morir o vivir. En realidad es una superconciencia que ha sabido trascender las leyes patriarcales, y los freudianos tabúes y tótems, aislándose en un escalofriante limbo. Discursivamente, por tanto, no existe. Es Nadie, en definitiva; lo demuestra la historia, siempre peregrina, que él relata sobre las causas de sus cicatrices en las mejillas: no se sabe de dónde ha surgido, no se le conocen familiares, orígenes, registro civil… nada.

Es un hombre sin identidad, legal y social, porque ha cumplido los pasos del ritual ideológico de Sorel. Ha sabido desprenderse de connotaciones personales, afectivas, éticas y sacrificar su Yo individual en favor de un falso Yo colectivo, falso porque es un ejercicio de egolatría mesiánica. Ha asomado su rostro pintarrajeado al abismo, al Caos primordial, lo ha mirado a los ojos, ha perdido la razón en el ejercicio, erigiéndose luego más sabio, auténtico mártir político, y poseedor de las claves de manipulación de la descontrolada masa. Es un acercamiento al líder pirandelliano, el que éste adjudicó en un principio a Benito Mussolini.

Pero Nolan no se atreve a emplear a un espécimen tan peligrosamente bien edificado –y por desgracia ya jamás lo podrá hacer. El Caos no termina de ser retratado con la seriedad esperada y los experimentos pedagógicos que lleva a cabo El Joker, momentos cumbre de la narración, no consiguen el impulso necesario. En favor de la enseñanza moral canónica, el realizador prefiere la lección simple, maniquea, y en un gesto final recula, no tiene el suficiente valor, lo que conduce a una irresolución de la cuestión y a una tesis poco eficaz.

Debería haber girado la llave. Y habría sido entonces cuando la advertencia que se atisba cobraría toda la fuerza necesaria para ser admonitoria, para provocar una honda reflexión, para suscitar la desconfianza en los cánones institucionales y sobre todo culturales que abanderan el progreso histórico de nuestra sociedad occidental. El terror se torna real cuando el enemigo es el vecino, cuando el señor de a pie, con traje y corbata, se descubre, se destapa, destapando a su vez a un gran número de conciencias, cuando la distancia ya no existe, y se acorrala a la víctima, se la acusa, se la canibaliza, sin querer pensar que al día siguiente el próximo en caer puede ser uno mismo.

Que un individuo como este villano sea a la vez tan atractivo y tan infame es peligroso, encarnando el delicado velo que distingue la normalidad formal de la voluntad en bruto, capaz de alcanzar con facilidad lo extremado y superar las leyes de la con(super)vivencia consensuada. El Joker, que encarna en sí mismo y en sus actos una preconización/advertencia brechtiana, ve en esta cinta limitado el alcance de su no-ejemplo y se desperdicia una gran reflexión humanista.

Mientras que el contacto con la realidad que propone El Joker linda con el vacío fagocitador, V de Alan Moore planteaba lo mismo en sentido crítico. Ninguno de los dos apuesta por una negociación, ninguno de los dos evita la irreversibilidad, pero en su historia Moore, cuyas tesis en cierta medida desde aquí condeno también como el mismo autor haría años después, permite que los experimentos lleguen a su fin, lo que demuestra, destapa y alecciona mejor que las soluciones utópicas y veniales de The Dark Knight.

Si los gadgets insólitos y los resbalones en el plano de la verosimilitud del guión se justifican alegando que el filme, en el fondo, no es sino la adaptación de un cómic, también, como hizo Moore, se podría justificar el hecho de que mostrar momentos tan extremos, no aptos para una superproducción DC en Hollywood, pertenecería al ámbito de la fantasía en viñetas, meras licencias literarias. Y ahí encontraría un pretexto Christopher Nolan para seguir adelante con sus itinerarios ¿O la razón es que su proyecto es en verdad tan limitado? ¿Que está buscando un producto para el gran público? Una distinta solución del quiz de los ferrys habría supuesto sólo una imagen en la ficción, una lección sobre el papel, para demostrar lo que se intentaba sostener. La denuncia habría sido un rotundo y exitoso desenlace para la película. Pero tras su visionado vuelvo a caer en la cuenta de que se trata de un filme de superhéroes y que, en efecto, se trata sencillamente de un cómic llevado al celuloide.

Si esta es una gran película es gracias a la expectación que se formó a su alrededor desde su anuncio inicial. Las esperanzas puestas en este Batman se fundamentaban en su filtrado y adecuación para adultos, en su elevación ideológica, en un contenido que prometía una Tesis, o la prometían más bien los críticos cinematográficos. Pero se frena en un intento de hipótesis, y eso no es suficiente. Y no creo que los cortes en el metraje sean la única razón, como se dice. No se me malinterprete, no estoy diciendo que sea una mala cinta, pero hay tres elementos que han contribuido a hinchar su caché antes de lo previsto.

Una eficaz y hábil publicidad viral; una entrega precedente, Batman Begins, solvente e inteligente; y un accidente letal del miembro más destacado del reparto que añadió un indudable morbo, hicieron de este filme una obra maestra antes incluso de su visionado.
El Batman para adultos deberá esperar, en The Dark Knight sólo hay un esbozo, porque las conclusiones son banales en lo que respecta a los interrogantes propuestos por el guión e incluso triviales en muchas escenas planteadas con aparente sobriedad (la actuación de Harvey Dent ante el testigo armado hace pensar en un juicio del otro Harvey, Birdman, el simpático fiscal de acción).

Ante una película de superhéroes con ínfulas de grandeza intelectual irresoluta me llevo a preferir, como cómic en la gran pantalla, a la menos pretenciosa, irónica y kitsch, Batman de Tim Burton.


Crítica de la crítica (en cuatro palabras): MENUDO MONTÓN DE MIERDA.

Por: Enrique Dueñas

17 de octubre de 2008

Wintercase 08

El poperismo patrio poco a poco va desligandose del garrulismo UK para abrazar las propuestas indie-folk mucho más gafapastosas. Por mi genial. Entre otras cosas porque este año el Wintercase trae bandas interesantes (el año pasado también reconozcamoslo) y sobre todo trae críticas salchichiciosas!

El perro del mar

En el invierno del 2003 una chica sueca llamada Sarah fue a parar a una isla mediterránea. La imagen de un can saliendo del agua le provocó una suerte de iluminación creativa, y así empezaron abrotar en su mente las canciones que iban a dar vida a su primer disco (de título homónimo), un tratado de pop delicado y personalísimo, bajo la influencia de la Motown y de ella misma, sencillamente.(...) Así, ha saltado el muro espectoriano que caracterizaba sus primeras canciones y ha despegado en la estratosfera para entrar en un delicioso estado de ingravidez.

Fdo. Portrait
 

13 de octubre de 2008

Superstar

Cuando leo las críticas de David S. Mordoh me alegro de que coincidamos tan poco en los gustos... Deleitense con lindezas del calibre de "Tras el arranque denso de guitarra –"Monstermind"- que desemboca en un estribillo onomatopéyico desflorando una gran tonada, llega la canción "Superstar" –ya presente en el mini anterior- con toda su voluptuosidad asomando por entre la espuma de los teclados mezclados con la voz trucada. Tiene un solo al final que no es un solo, sino una guitarra que estira cada nota para ligarla con la siguiente regodeándose en la secuencia sin perder nunca la melodía. Sonido grumoso y voz que saca petróleo de sus limitaciones." Por cierto un ONVRE con todo el bigotón pasaría de la palmera y perforaría el techo con el nabo para demostrarle a la vecinita de arriba que la virilidad y la onvría no son cosa del pasado.... Ahí queda esta perla:

El éxito de Teenage Fanclub propició la eclosión de derivados variados escoceses. En 1994, Superstar, con Joe McAlinden al frente, eran considerados un sucedáneo digno –contaban en sus filas con Jim McCulloch, guitarrista reputado de Soup Dragons y BMX Bandits, e incluso Alex Chilton colaboraba en una canción de "Superstar" (Capitol 1994)- más escorado aún a aquella veta pop que media Escocia pidió prestada a Big Star.
Tres años después sin embargo, con medio cuarteto renovado, se intuyen cambios interesantes en el mini álbum "18 Carat" (Camp Fabulous 1997), que cristalizarán prodigiosamente en "Palm Tree" (Camp Fabulous 1998), una de las obras maestras de la década en cuanto a sutileza. Sonido sencillo repleto de matices. Están en la voz, en las guitarras y en la secuenciación de los instrumentos. Tras el arranque denso de guitarra –"Monstermind"- que desemboca en un estribillo onomatopéyico desflorando una gran tonada, llega la canción "Superstar" –ya presente en el mini anterior- con toda su voluptuosidad asomando por entre la espuma de los teclados mezclados con la voz trucada. Tiene un solo al final que no es un solo, sino una guitarra que estira cada nota para ligarla con la siguiente regodeándose en la secuencia sin perder nunca la melodía. Sonido grumoso y voz que saca petróleo de sus limitaciones.
McAlinden procura combinar las composiciones de guitarra con las de piano y, salvo momentos contados de pop chispeante –incluso a la estrella del disco, "Every Day I Fall Apart", le cuesta mostrarse ágil pese a la magistral combinación de eléctricas y acústicas-, el tono general es más bien plácido, siempre priorizando la atención en los detalles. Percusión con bases entonces vigentes –"Breathing Space"- montada sobre piano, pulsaciones a cámara lenta, la voz conduciendo y a la vez dejándose querer mientras los demás instrumentos lucen –el bajo en "Two Of A Kind", la guitarra arenosa en "Sparkle"- sin aspavientos. La esencia del álbum se resume en la canción que le da título –"Palm Tree"-, donde una guitarra delicadísima secunda un anhelo de amor suspirado: ´voy a comprar una palmera y la plantaré en el comedor para que crezca hasta tu casa/ y entonces treparé hasta ti´. Lo canta con un hilo de voz tan bajo que, en vez de incredulidad, lo que consigue es hacerte mirar el techo de tu apartamento, pensar en tu tierna vecina del piso de arriba y si a estas horas está abierta la tienda de semillas de la esquina. Cualquier parado de la construcción se encargaría de hacer un boquete en el techo.
Dos años después, "Phat Dat" (Camp Fabulous 2000) demostró que el momento había pasado y que "Palm tree" permanecería en su sitio y en su tiempo, solo y gallardo hasta que el olvido lo tumbase, como el primer álbum de guitarras ingeniosas tras "Ok Computer".



Texto sacado de http://www.musicaenlamochila.net/?p=745#more-745

Fdo. Xispo

9 de octubre de 2008

Sunn O))) (Y no es una errata)

Uno de los rasgos fundamentales de la crítica culturetil es la divagación filosófica ante una obra que como tal no aporta un mojón. Ante un water expuesto se pueden escribir libros de teología, así que no es de extrañar que ante la muralla de ruido de Sunn O)), con sinceridad poco se puede decir más que eso, muralla de ruido, al crítico se le vaya la pinza con la filosofía del arte.

En este sentido, Sunn o))) representan el aspecto negativo del experimento, la negación per se, el caos último, y por tanto el aspecto destructor y deshumanizador.
Esa búsqueda de la descontextualización, de la destrucción de todo argumento, se persigue mediante el uso de una estética no asociada todavía a una ética concreta, es decir por medio de la abstracción, pero además con el añadido violento y políticamente incorrecto del estruendo y la violencia sin argumentación ni justificantes.
Del mismo modo que el "noise" persigue la descontextualización y la abstracción total de la música, por medio del uso del ruido extremo sin condicionantes éticos. Sunn o))) lo hacen con el uso del drone (sonido monótono y repetido ad nauseam) no en vano Sunn o))) conciben su espectáculo como un ritual y se visten y actúan en consecuencia.
El arte debe ser trascendente, numénico. El arte debe elevar nuestro espíritu. Así pues, Sunn o))) es el caos, la destrucción …
Sunn o))) es puro, limpio …


Texto sacado de aquí

Fdo. Portrait

7 de octubre de 2008

Crítico de series televisivas

Ya dije en un post de mi blog que con el gusto de este crítico televisivo siempre quedo en las antípodas. Se reconfirma con su afirmación de que "Cómo conocí a vuestra madre", serie que ha empeorado abismalmente, sigue estando bien.

No es de lo más cultureta que hay porque habla de telecomedias, coñe, pero es muy redicho y estupidín. Podría valer cualquiera de sus críticas, pero ésta es la última que ha publicado:
"reencuentro dócil y sereno con los cuatro protagonistas. Los guiones siguen allí como siempre, haciendo diana en el centro mismo del chiste", "una dupla muy eficaz", etc…


Las metáforas, como G. Sanz, con un tema de base:
"con un enorme control del tiempo. Los flashbacks dinámicos, cortos como un regate de Messi". " Y logran sacar petróleo de ese pedazo de carne asada."


Además de cultureta, es casposo el tío:
"hermosísima Robin".


Y, para terminar, como buen argentino, se reitera:
"en versión original, sin doblaje"


Publicado por Lanavaj...

Crítica literaria muy profunda; teo en avión

Hola, amiguitos sórdidos. Os mando una critica que yo mismo he escrito, en poderfriki.com. Soy consciente que no es el espíritu del blog, por que esto lo he hecho en plan cómico y no es, por tanto, culturetanismo auténtico. Sin embargo, si se trata de una parodia del estilo gafapastil o perillesco, con lo que creo que podría encajar... asi que nada, espero que os guste.

La celebérrima Violeta Denou vuelve a deleitarnos con las aventuras desu creación de ficción más famosa, en el relato 'Teo en avión'.

Alo largo de trece intensas páginas que apenas pueden calificarse detrepidantes, sino de convulsas, nos es narrada la ventura y desventuraen el cielo de uno de los héroes más conocidos de la historia moderna.

Enla trama propuesta, el infante de cabellos de fuego ha de tomar unvuelo intercontinental para recuperar una amistad perdida. Por supuestonos encontramos ante una excusa argumental que poco tiene que ver conla intencionalidad auténtica de la escritora, que desea introducirnoscuanto antes en su complejo mundo personal. Apenas se nos ha presentadoel conflicto, hacen su aparición las primeras críticas sociales, talescomo la crisis del petróleo o el abandono del niño en la civilizaciónactual.

Más adelante, el susodicho artefacto despega al fin,desafiando con furia a Eolo o, citando la obra 'se eleva a granvelocidad, y cada vez vuela más alto'. Existe entonces un intento deintrospección psicológica (en la humilde opinión de quien estosuscribe, poco conseguido) al asegurarnos que la profesión escogida porTeo para el futuro es la de piloto (los aficionados ya habrándescubierto que esto entra en conflcito con otras afirmaciones hechaspor el personaje en el pasado).

Aquí podemos encontrar unpequeño valle en las gloriosas montañas narrativas a las que se nos hasometido a subir. Efectivamente, nos hallamos en un fragmento del libroen el cual los acontecimientos se tornan mucho más tranquilos, de modoque apenas se apunta una referencia a la muerte (insinuada por un grupode sonrientes paracaidistas), asi como el contraste eterno entre pobresy ricos y una humorística burla (a la par que una aterradorarevelación) a los mal llamados 'vuelos de bajo coste' que se llevantantas vidas al año.

A partir de aquí nos encontramos con unpunto de inflexión en la obra, que confundirá a más de uno (no a mi,claro está). Cuando el rumbo de la ficción parece totalmenteestablecido, la autora se desmarca absolutamente de nuestrasespectativas, dando lugar a una gloriosa vuelta de tuerca. De repente,y sin previo aviso, el aeroplano cruza la atmósfera y se dirige alespacio exterior. Tras vagar por el cosmos, el avión llega hasta elcual, se supone, siempre fué su destino, el planeta Marte. Obviamente,este fué el mundo escogido (dentro de los muchos posibles) debido a suconnotación bélica, asi como su misteriosa y mítica historia. Ningúndetalle es dejado al azar en las novelas de Denou. Marte aparece comoun valle de color y luminosidad, en claro contraste con el mundo gris yfrio que representa la Tierra, donde son los nativos los que huyenaterrados de los hombres (clarísima referencia al neocolonialismo).

Esaquí cuando al desconcertado lector aprende las reglas de semejantefantasía romántica, sólo para ser arrancada de ella como cuando somosarrancados del vientre materno. Tal y como algunos suponíamos y otrosno querrán creer, todos los eventos transcurridos más allá de nuestroplaneta son apenas una ensoñación alucinatoria del chiquillo de melenaardiente. Su rostro refleja confusión y dolor, a la par que el resto depasajeros parecen antinaturalmente felices, como si se rieran de sudesgracia.

Tiene entonces lugar el clímax, que, curiosamente,resulta bastante anticlimático. Se nos presenta la India, con granfidelidad geo-política, pero es que el libro, cuando debería terminarde convencernos de su grandeza, hace aguas en un punto fundamental, quees el choque cultural. Si bien el resto de la novela ha intentadohacernos reflexionar sobre las diferencias inexplicables entre loshombres, en este tramo final se muestra con un naturalismo casiRousseauano en el cual se nos descubre de un modo ciertamente idílicolos procesos globalizadores de occidente para con sus vecinos.

Desgraciadamente,el tomo completo es incapaz de alcanzar la sobriedad, complejidad,ingenio y esplendor literarios de 'Teo va al circo' al ser este,probablemente, la más completa aportación al personaje. Sin embargo, nohemos de menospreciar 'Teo en avión' sin antes meditar muy seriamente,pues nos hallamos ante una más que digna incursión de la autora (y elya cuasi legendario protagonista) en temas mucho más elevados, como larealidad dentro de la realidad, las injusticias sociales o esesimbólico acercamiento al mismo cielo, digno del mejor Hemingway.

Unaprosa fluida a la par que inteligente, ilustración de intencionalidadclaramente postmoderna y una entidad estructural razonablemente sólida,completan un producto que, si bien no brillante, quizás merezca unsitio preferente de en la colección del lector.


5 de octubre de 2008

The Office/Plutón BRBNero

The Office es el peor ejemplo que puedes poner. Es una serie fragmentaria, cuya secuencia inicial tiene relación con el resto del capítulo desde un punto de vista más connotativo que el que puede escindirse de una tipología narrativa clásica.

Narrativa clásica a la que, por otra parte, aspira cada uno de los fotogramas de Plutón BRBNero.




Espanis Sico, en uno de los foros de ClubCultura.

De: Tío Vania

3 de octubre de 2008

El G.Sanz de turno

"(...) Pespuntes de bossa, electrónica y pop guitarrero, letras de autor referencial y un segundo CD de mezclas en edición limitada para un honesto ejercicio de estilo que añora una canción definitiva."

G. Sanz II: El retorno de los pespuntes.

2 de octubre de 2008

Las delicias de los textos universitarios

Otro aspecto de la culturetez más allá de los críticos diletantes, es el lenguaje de los (malos) textos académicos. Esos maratones de palabros y frases interminables que no han visto un punto y seguido ni en pintura. En principio, no eran el objeto de este blog, pero tenía que compartir mi dolor con el resto de la humanidad. Aquí tengo un par de maravillosos párrafos de una cosa sobre política que he leído en inglés. Paso de traducirlas porque para ello necesitaría entender lo que dicen:

"The thought is that the group’s attitudes on any issue must be a function of the attitudes of members on that issue that what individuals do in the name of group attitudes will really be done in virtue of their corresponding attitudes as individuals".

¡Qué actitud!

"Should I have said, not that the neorepublican maximand is freedom as non-domination as such, but rather that it is equal freedom as non-domination?"

¿O es al revés? ¿O son lo mismo? ¡Aaaah! ¡Quién lo sabe!

"The difficulty is illustrated by the fact that even a majority of three perfectly consistent individuals can endorse an inconsistent set of judgments across three simple propositions. Let A, B and C vote on whether p, whether q, and whether p&q. A and B may vote that p, with C against; B and C may vote that q, with A against; so in consistency A and C will vote against p&q, and B vote for it. Thus the majority will hold that p, that q and that not-p&q. The agent that A, B and C form together will have to make its views coherent, assuming that those views are formed for purposes of deciding action, and so they will have to endorse a package of judgments — say, that p, that q and that p&q — which breaks on some proposition with the majority view amongst members. "

¿Tan difícil era poner un ejemplo práctico?

27 de septiembre de 2008

El G. Sanz de la semana

"(...) El mejor MC británico recrea los prolegómenos de su amanecer hip hop en vaharadas de dub concienciado, confesiones gospel y arrebatos de bhangra-dancehall." G. Sanz, demostrando una vez más quién es el rey de los géneros absurdos.

Paco Fox

24 de septiembre de 2008

Un crítico de hoteles

He leído cantidubi dubi dá de cosas pedantes en mi vida, pero cualquier escrito firmado por Fernando Gallardo se cuela en el top-ten. Ente onvre, no lo olvidemos, no se dedica a hablar de música, ni libros... ni siquiera de película (hinquemos la rodilla en el polvo del camino para venerar la dura vida del crítico cinematográfico, oh yeah). No: Fernando Gallardo (apropiado apellido) se dedica a CRITICAR HOTELES. Aha. Va de papo a los mejores hoteles del mundo, come en los restaurantes más "in"... y luego escribe sobre el "silencio atribulado" de la montaña palentina. Yo quiero invitar a este tío a cenar a mi casa. Aquí tienen una entrevista sin desperdicio, publicada (¡ojete!) en el "Periódico Carrión" (enlace más abajo). No sé qué es mejor, que diga que no aguanta "la caspa", o que su actriz favorita sea Sarah Jessica Parker. Baredelaborerbozo:



Entrevistas: Fernando Gallardo, periodista y escritor
Enviado el Friday, 24 November a las 12:49:01 por carrion
Pregunta. Aunque nacido en Melilla y residente en Madrid desde los tres años, descubrió la Montaña Palentina hace 16 años y desde entonces visita con frecuencia esta comarca. ¿Buscaba un refugio para huir del mundanal ruido?

R. Visito asiduamente la comarca desde 1990 porque unos amigos míos se compraron una casa y disfrutábamos del silencio y el aroma del campo en armonía y perfecta compañía. Luego se sumó al grupo otro amigo de la juventud a quien también le plugo adquirir una casa en el pueblo. Hace cinco años, otra amiga de años mozos decidió igualmente comprarse una casa contigua a la de nuestros amigos pioneros. Finalmente, vi que no podía quedarme aislado de esta ínfula cartuja y, pese a mi carácter urbano o, mejor, mundano, resolví compartir con mis amigos la vida muelle del campo adquiriendo una vieja ruina en las afueras de Porquera de los Infantes.
Más que una huida del mundanal ruido, me vine a aposentarme aquí por participar de esta feliz comunión de amigos, trabar nuevas amistades entre las gentes nobles de esta comarca y, por supuesto, demostrar que se puede vivir en el campo de una manera indolente, más acorde a la plasticidad telecomunicada del siglo XXI y como vía de superación de las miserias que heredamos de los siglos XIX y XX. Vine a respirar el aire puro del campo y creo que con mi actitud estoy ofreciendo al mismo tiempo algo de oxígeno a sus esencias ya caducas. ¿No es acaso una feliz simbiosis?

P. ¿Qué le enganchó del norte de Palencia?

R. Su silencio atribulado. El vacío de los campos. Un camino y un chopo. La lejanía y la proximidad de todo. El alma insondable de sus habitantes. Y, desde luego, el discreto refinamiento en el estilo de vida de Aguilar de Campoo, su amable y bien surtido comercio, el valor de algunas iniciativas locales en conservar para la historia su monumental legado románico. Todo eso me sigue enganchando hoy, sólo que con mayor profundidad y perspectiva vital.

P. ¿Ha encontrado algo especial que no haya hallado en otros lugares?

R. A veces, siento la necesidad de consumir y me reservo para ir de compras por Aguilar de Campoo en lugar de hacerlo en Madrid. Da gusto entrar en sus tiendas y recibir una atención tan cordial como la que te prodigan en Bruselas, Viena o París, que son los únicos lugares en Europa donde sueltan ripios a todo el que entre a consumir.

Comprendo que esto banaliza los atractivos turísticos de la zona: la montaña palentina, el románico, los hoteles con encanto… Pero, quizá porque soy bastante iconoclasta, me retienen más los argumentos domésticos, cotidianos, que otros valores de interés popular a los que, en mi condición de viajero impenitente, estoy más acostumbrado.

P. Como viajero infatigable y conocedor de infinidad de destinos, ¿qué bondades y qué fallos observa en la forma de promocionar el turismo palentino?

R. A veces me preguntan cuál es el mejor hotel y no me queda más remedio que responder algo muy cierto: cualquier hotel puede tener su día y parecernos durante esas horas el hotel perfecto. Pues lo mismo digo del norte de Palencia. Sería pretencioso creerse la meca de todos los destinos. Pero es verdad que algunos días me siento aquí en el lugar ideal, como no recuerdo haberme sentido así ni en Maldivas, ni en Svalbard, ni en la Patagonia. Claro que sí, Palencia es mi reina por un día. Incluso dos.
A mi entender, un fallo habitual en la promoción turística de Palencia estriba en resaltar lo que se tiene. Ya sabemos: la historia, el arte, la naturaleza, el ruralismo. Como si éstos no fueran unos lugares comunes, los tópicos que todo el mundo airea para atraer el turismo. Esto es lo fácil. Yo creo que el turismo en el mundo está experimentando una transmutación existencial. Los viajeros han madurado y cada día cuesta más atraerlos hacia el consumo pasivo de naturaleza, arte e historia. Ahora demandan experiencias, emociones, sorpresas, novedad. El viaje debe procurar algo más que conocimientos. Debe excitar los sentidos. Espolear los anhelos. Proponer un sueño.

P. ¿Cómo cree que se podría mejorar la proyección exterior de la provincia?

R. En estos tiempos, Palencia haría bien en promocionar no lo que tiene, sino lo que no tiene. Me refiero a la cultura de lo inesperado, de lo imprevisible, lo intangible. Hace más de veinte años que lo llevo escribiendo y, entre tanto, Bilbao ha materializado uno de sus sueños.
Sólo porque siento que ésta es mi tierra de acogida llevo unos meses alumbrando con el arquitecto Jesús Castillo Oli una propuesta desinteresada que provocaría en Aguilar de Campoo un efecto Guggenheim mucho más original e inédito que el de Bilbao. Es prematuro hablar de ello, pero no creo equivocarme si digo que no he visto un proyecto arquitectónico semejante en ningún lugar del planeta.
Los responsables de promoción turística deberían estar 'al loro'.

P. Y como crítico hotelero, ¿qué calificación daría a los alojamientos abiertos en nuestro territorio?

R. He de confesar que, salvo cinco establecimientos concretos, Palencia apenas tiene relevancia en el panorama hotelero. Mientras el paisaje arquitectónico de la provincia se siga alimentando de construcciones de nueva planta desde el corsé de la arquitectura del siglo XIX, que es como si sus habitantes se empeñaran en salir a la calle con jubón y miriñaques, no habrá espacio para la cultura de los buenos hoteles. Es imposible seducir a los viajeros de hoy con hoteles pastiche y casas rurales de baja calidad. Ello incluye algunas de las posadas reales que promociona la Junta de Castilla y León. Una de ellas, la Posada de la Pernía –la más atroz y kitsch, así lo escribí yo– la he visto cerrada últimamente mientras ascendía por el puerto de Piedrasluengas. Me consta la preocupación que sienten la consejera de Turismo y su director general por el vacío hotelero existente en el norte de Palencia. Una buena política turística consiste en estimular la innovación y la calidad de las infraestructuras de acogida.

P. ¿Qué aspectos deberían mimar los gerentes de los establecimientos hosteleros para ofrecer calidad?

R. Su capacidad para suscitar emociones, bien a través del trato personal o de la magnificencia de las instalaciones. Un hotelero debe asumir los riesgos de la estacionalidad turística y no caer en la tentación de cerrar en invierno o recortar su plantilla. Con demasiada frecuencia me siento expulsado de un sitio por la precariedad del servicio ante la baja ocupación.
Esto lo expreso todas las semanas en la crítica de hoteles que firmo en El PAÍS bajo los siguientes parámetros: arquitectura, decoración, mantenimiento, confort, higiene, ambiente, cocina, atención, tranquilidad y encanto de las instalaciones.

P. ¿De qué depende la buena dirección de un negocio de estas características?

R. Antaño era condición imprescindible tener un buen emplazamiento. De ahí, el dicho tradicional 'ubicación, ubicación, ubicación'. Su lógica residía en la importancia del destino en la atracción turística, de modo que el alojamiento era imprescindible pero siempre complementario. Al hotel se iba a descansar y punto. Hoy, como he dicho antes, si los hoteles son capaces de generar emociones se convierten en el destino turístico en sí mismo. Por tanto, más que del celofán, el gerente de un hotel debe crear el producto y saber interpretarlo entre otros competidores, diferenciarlo, hacer que sus huéspedes se sientan únicos. Y lo que no siempre sucede: comprendidos.

P. Póngame ejemplos del buen hacer en este sector.

R. Quién lo diría, pero el hotel más excitante del mundo se encuentra precisamente en España. Inaugurado este año, el huésped requiere un aprendizaje o reeducación a la hora de moverse por él. Sus espacios parecen virtuales, no existentes, lo que exige un planteamiento diferente de su uso. Los muros no son muros, los lavabos no son lavabos, la ducha no es ducha, los jardines no son jardines. Lo único real es el talento de su joven propietaria, Judit Planella, y de los arquitectos que lo concibieron, RCR (Rafael Aranda, Carme Pigem, Ramón Vilalta), cuya obra estuvo este año expuesta en el MOMA de Nueva York. Me estoy refiriendo, naturalmente, al hotel Les Cols, en Olot, Gerona.

En un ámbito más doméstico, sería injusto no reconocer los esfuerzos de renovación acometidos por Ángel García Puertas, arquitecto y propietario de la Posada Casa del Abad de Ampudia. Es el único establecimiento de cierto lujo existente en la provincia de Palencia.
Y, muy cerca de mi casa de Porquera de los Infantes, se encuentra otro hotel cuyo verdadero lujo es el equipo que lo trabaja: El Convento. Ahora mismo está a punto de estrenarse una nueva ala de habitaciones que van a sorprender a más de uno por su belleza, carácter insólito, textura material, tecnología y deleitación románica. Una verdadera explosión de los sentidos. Su arquitecto, Jesús Castillo Oli, está llamado a protagonizar la gran revolución escénica que se avecina en los hoteles de España.

P. En Porquera de los Infantes vive en una "ruina habitable", como usted la denomina, imbuida por la filosofía zen. Explíquenos las características de esta vivienda a la que se acercan muchos curiosos.

R. Tomé la idea prestada de Le Corbusier, sobre cuya chaise longue LC4, diseñada en 1929, me tumbo todos los días que estoy en Porquera de los Infantes. El genial arquitecto la llamó 'la máquina del descanso', como antes había denominado sus casas 'unas máquinas de vivir'. Pues bien, mi casa es una ruina. Una ruina habitable y, por fin, habitada. Su configuración en loft no tiene un sentido meramente funcional. He querido habitar un espacio experimental en sus usos y sensorial en su diseño. Una arquitectura de autor con la firma de Jesús Castillo Oli, artista de reconocido prestigio por sus trabajos en la Fundación del Románico, en Aguilar de Campoo. El programa arquitectónico en la ruina que me compré cuatro años atrás en la pequeña localidad palentina de Porquera de los Infantes exigía la intervención de alguien con semejante acervo cultural. La ortodoxia profesional de Castillo Oli garantizaba una intervención madura en un proyecto que yo deseaba audaz, iconoclasta y, desde luego, contemporáneo.
La fealdad aparente de aquella construcción a medio terminar y su arruinamiento después de medio siglo deshabitada nos sugería a ambos esa imagen melancólica y romántica que toda ruina engendra cuando es presa de la vegetación y el desorden. Emprendimos juntos un periplo por Japón y sus máximos exponentes arquitectónicos. Auscultamos las pagodas, los edificios más significativos de Tadao Ando, Kazuyo Seijima, Toyo Ito… Es evidente que fue un viaje iniciático, esclarecedor, en el que aprendimos a valorar los aspectos básicos de la arquitectura japonesa: el espíritu de la sombra, el lenguaje de los gestos, el imperio de los sentidos, la sensualidad de sus jardines… Y también el color, el silencio, la cortesía, la meticulosidad de los detalles, el arte de recibir, la paciencia sagrada.
Tres obras literarias han inspirado el diseño de esta Ruina Habitada. La primera ha sido 'El Elogio de la Sombra', de Junichiro Tanizaki. El segundo, que simbolizaba la reluctancia que nos producía el oropel, es el opúsculo del arquitecto austriaco Adolf Loos titulado 'Ornamento y Delito'. Y, el tercero, ha sido una obra muy leída por la gente de nuestra generación: Rayuela, de Julio Cortázar. En un pasaje de este libro dice que la esperanza es esa luz que se cuela a través de los intersticios y que incita a mirar lo que hay de­trás de la pared.

Así es La Ruina Habitable. Estamos hablando quizá mi propia idealización de una suite de hotel. No refleja tanto mi estilo de vida, mis necesidades, como lo que a través de la observación y la crítica de hote­les he llegado a pensar que sería una habitación ideal. El territorio de las emociones. Un espacio para los cinco sentidos. En los que me pierdo y me encuentro.
Al arquitecto Castillo Oli le di carta blanca para que ideara cuanto le apeteciera con el único límite del presupuesto. Mis preferencias se decantaban hacia la transformación en loft de aquel edificio ruinoso con el propósito de demostrar que no existe una dialéctica entre la arquitectura rural y la arquitectura urbana. También quería una actuación audaz, experimental y hasta cierto punto transgresora con el arquetipo rústico y tradicionalista de las edificaciones en el campo. Mi aspiración última era que la casa tuviera una ducha de grandes dimensiones (2,50 x 2,50 metros) y que el agua cayera como una cascada a seis metros de altura. No precisaba de una verdadera cocina, sino de una kitchenette de tipo americano, pues no acostumbro a cocinar y tengo varios amigos en la zona que me invitan a comer… A cambio de buen vino, cuya guarda debía hacerse en una bodega excavada a mano (era imposible introducir en la edificación una máquina). Otra de mis aspiraciones era tener un engawa, un espacio inherente a la arquitectura japonesa que no está dentro ni fuera del edificio. Un espacio indefinido de luces y sombras, un estar dentro sin techo, un patio-jardín llevado a la más alta expresión por los últimos trabajos de Tadao Ando. Lo preside un arce japonés cuyas transmutaciones cromáticas de reflejan, según las estaciones, en un estanque alimentado por una cortina de agua.
No existen ventanas al uso. Las antiguas luceras han sido convertidas en cajas de cristal y acero cortén, que dan al ladrillo visto una consideración de marcos en los que cada cuadro regala la visión de un paisaje diferente. Evocación del tiro de una chimenea, una plancha de vidrio holográfico que se repite también en la zona de la ducha refracta la luz del sol en distintas partes del edificio en una vistosa irisación del ultravioleta al infrarrojo. Los colores que esta pieza irradia sitúan la vivienda en el contexto geográfico del pueblo y el valle que lo acoge.
El sistema calefactor supone una innovación en este tipo de construcciones residenciales. Bajo el pavimento de Ston-Ker al óxido cerámico se extiende un entramado eléctrico de folio radiante en tres fases independientes.

Otra innovación significativa es el sistema de iluminación mediante 16 escenas de lámparas de incandescencia, de neón, diocroicas y diodos electroluminiscentes (LEDs) dirigidas por dos centralitas electrónicas de control.

La casa se ha amueblado con el sofá LC1 y la chaise-longue LC4 de Le Corbusier. El inodoro es diseño de David Chipperfield para Roca. La esfera central de LEDs, Owen, es diseño de Antoni Arola. El resto de los elementos es diseño exclusivo del arquitecto Jesús Castillo Oli para esta vivienda-loft, incluidos los apliques de chapa oxidada del dormitorio, la mesa con ruedas de la cocina, el lavabo de cristal y la grifería del cuarto de baño, la mampara de chapa microperforada a láser y la cortina de agua del engawa. Salvo la vajilla, firmada en exclusiva por Reyes Monfort en su taller cerámico del Barrio de Santa María (Palencia).
P. Según me han comentado usted ha concebido un diseño que podría hacer más atractivo el polígono industrial de Aguilar. Hábleme sobre ello.
R. Prefiero no adelantar nada hasta que la idea pueda tener una mínima expresión gráfica que la haga al menos inteligible a los interlocutores. Como he dicho antes, el arquitecto Jesús Castillo Oli y yo estamos trabajando sobre un concepto que generaría en Aguilar de Campoo un efecto Guggenheim mucho más original e inédito que el de Bilbao.

P. ¿Presentará este proyecto al Ayuntamiento de Aguilar para ponerlo en práctica?

R. En mi opinión, el Ayuntamiento debería ser quien apadrinara el proyecto. Cuando lo hayamos concretado, será el arquitecto quien lo presente y obtenga todo el reconocimiento. Mi participación se reduce a un carácter ideológico, conceptual, y mi presencia quedará reducida a un papel puramente testimonial. Me anima a ello un altruismo consecuente con lo que Aguilar de Campoo me lleva dando desde hace 16 años, un escenario para mi recreo y satisfacción donde ha hecho buenos amigos y en donde espero pasar temporadas más largas en los años venideros. Dada mi profesión viajera, hoy paso más tiempo entre Aguilar y Porquera de los Infantes que en Madrid.

P. Fernando Gallardo firma guías de hoteles con encanto y de paradores nacionales de turismo. ¿Sus innumerables viajes no le han despertado la fibra literaria?

R. Hace veinte años alumbré alguna iniciativa al respecto. Incluso recibí una propuesta 'deshonesta' de una conocida agente literaria para escribir una novela de viajes sobre el continente africano. Javier Reverte aún no había publicado su primer best seller sobre África. Pero en aquellos tiempos andaba yo dándole vueltas a la cabeza sobre un concepto de hotel inédito en España y la editorial El País-Aguilar me urgía la entrega de un proyecto sobre esta clase de establecimientos que titulé 'Hoteles con Encanto'. Por si acaso, registramos la marca. Entonces ni me imaginaba yo la trascendencia que el término iría adquiriendo con el tiempo.
El caso es que tales andanzas me retuvieron en el territorio del periodismo y las publicaciones sobre hoteles, así es que perdí mi oportunidad para explorar otros mundos literarios.

P. ¿En qué trabajo está inmerso en estos momentos?

R. Hace cinco años lanzamos un proyecto de información y prescripción de hoteles en Internet: Notodohoteles.com. El portal ha adquirido hoy un tamaño considerable que me obliga a un seguimiento continuo y a una logística semejante a la de un medio de comunicación diario. Somos socios privilegios de Google, que al abrir su delegación en España requirió nuestra colaboración junto a la de otros seis portales españoles del sector turístico. Recibimos una media de cinco millones de visitas al mes, algo inusual en un medio informativo de estas características si no fuera porque España es la segunda potencia turística del mundo y porque Internet es un medio masivo a poco que los contenidos ofrezcan interés. Desborda cualquier planteamiento inicial, con las exigencias que de ello se derivan. Por esta razón, ya estamos trabajando sobre la versión internacional de Notodohoteles.com, que verá la luz en 2007 y que, según Google, duplicará inmediatamente las visitas que recibimos.

P. ¿Los críticos de cualquier ámbito tenéis tanto poder como se dice?

R. Eso se dice. No voy a negar a estas alturas que mis escritos en prensa, editorial e Internet, leídos por millones de personas, influyen en las decisiones hoteleras. De ahí a considerar que ejerzo tanto poder media un buen trecho. Si lo tengo, nunca he tenido la tentación de usarlo. Y gracias a ello he permanecido al frente de la crítica hotelera durante tantos años. Imagino que habría acabado expulsado y en el olvido como otros muchos, muchísimos, malos críticos.
Mi poder como crítico de hoteles es mínimo, si no inexistente. Lo que sí hago es estar al pie del cañón para que mi opinión sea reconocida, justamente valorada y aplicada en los casos en que libremente lo decidan los viajeros, por un lado, y los hoteles, por el otro. Como prescriptor, reconozco que mis lectores reconducen a veces sus viajes hacia el destino del cual escribo. Y porque jamás podría traicionarles, so pena de perderlos, mis orientaciones no difieren mucho de las que ellos tomarían por su cuenta si no me leyeran.

En definitiva, más que un general soy el zapador que abre el camino al pelotón de los que viajan como yo. Me desempeño siempre en el más estricto incógnito y preservo mi anonimato hasta ocultar el rostro en las escasas fotografías que se han tomado de mí. Tales son mis credenciales. Tengo crédito, no poder.

P. Todos los hoteles que visita están expuestos a recibir una crítica negativa. ¿Usted suscribiría el refrán: 'Que hablen de ti, aunque sea para mal'?

R. Ni mucho menos. David Ogilvy escribió en un ensayo memorable que la publicidad estimula las ventas de un buen producto, pero también acelera la destrucción de uno malo. Si mi mensaje sobre un hotel es negativo, con toda certeza el posible huésped tomará las debidas precauciones antes de efectuar su reserva. No digo que rehuya la propuesta, pues carezco de poder para ello, sino que tomará las precauciones debidas para saber lo que va a encontrarse. Es cierto que algunos hoteles están muy necesitados de promoción, y eso les incita a pensar que más vale el pájaro en mano… Sin embargo, el ave prendida bien pudiera ser un águila.

Personalísimo
"No soporto lo previsible"

- Signo del horóscopo… Libra.
- Vicio confesable… Viajar.
- Película para recordar… 'La noche americana', de François Truffaut.
- Actor… Robert de Niro.
- Actriz… Sarah Jessica Parker.
- Animal… El caballo.
- Color… Burdeos.
- Libro predilecto… 'Ulysses', de James Joyce.
- Coche que tiene… Un BMW.
- En cuestión de cocina se muere por… Dos huevos fritos con patatas.
- La canción que le levanta el ánimo se titula… 'One World', de U2.
- En su relación con las personas no soporta… La rutina, lo previsible.
- Por el contrario, valora… El carácter independiente. Si es con talento, mucho mejor.
- Siente envidia sana por… Los generosos incondicionales.
- Rasgo que le define… Saber escuchar, observar y ser paciente.
- Su gran defecto… La inflexión categórica de mi discurso.
- Su mejor sueño… El mecenazgo.
- Cuando le presentan a una persona se fija en… Sus ojos, la pausa en su respiración.
- Añora… El rubor de la pasión.
- Los sábados por la noche disfruta… ¿Por qué sábado pregunta?
- El rincón favorito de su casa es… El lugar de reunión: la ducha.
- De Palencia no aguanta… La caspa, quienes permanecen anclados al pasado.
- Y lo que más le gusta de los palentinos es… Sus silencios de castellanos viejos.



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De: Sako